Ciclo C

DOMINGO IV de PASCUA (ciclo C). Del BUEN PASTOR. 17 de abril de 2016

 

Hch 13,14.43-52: “Yo te haré luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el extremo de la tierra”.

Sal 99,2.3.5: Somos su pueblo y ovejas de su rebaño.

Ap 7,9.14b-17: Y Dios enjugará las lágrimas de sus ojos.

Jn 10, 27-30: “Nadie las arrebatará de mi mano”.

 

La oveja bala con insistencia: pone balido en el hambre, en el cansancio, en el miedo, en el dolor… y lo lanza como a la deriva, con la expectativa de recibir una respuesta. ¿De dónde? A lo sumo, de otra oveja, que no le devolverá más que balido. Un rebaño de balidos es una madeja enmarañada de muchas quejas y pocas soluciones. Los adentros de un redil revelan la debilidad de unos animalillos gregarios expuestos a carencias y peligros, que suenan hacia fuera lo que sufren internamente.

 

Cuando no hay otra cosa que oveja y oveja y oveja… solo ovejas, tampoco podrá esperarse otro sonido que el desconcierto de balidos donde cada una bala lo que siente. Pero, llegando el pastor, el asunto cambia. No interrumpe el clamor del rebaño, tampoco lo censura; simplemente le da motivos para el orden. Con él cada oveja ha encontrado el lugar hacia donde dirigir su balido, y, ahora así, con certeza de escucha. ¿Dejará animal de sentir hambre, cansancio, miedo o dolor ovinos? Nada de eso, que el pastor no está para quitarle a la oveja lo suyo, sino para que lo pida a su tiempo y él mismo se lo pueda dar también a su hora. Tan ovejas como antes, el pastor ha puesto solución al caos y todas pueden marchar a la par y hacer rebaño no solo de bulto, sino también de grupo, donde se reconoce a un solo y mismo pastor que procura todo lo mejor para cada una, y a unas compañeras de trasiego diario.

 

Aunque sean tozudas para el aprendizaje de lo nuevo, retienen perenne lo que aprendieron bien. Si la memoria les guarda los cuidados y el cariño de su pastor, le mantendrán fidelidad sin condiciones. Teniendo nosotros mejor pastor, el Bueno, ¡qué desmemoriados, sin embargo, para recordar que siempre ofrece respuesta a nuestros clamores y busca nuestra salvación!¿A qué se dedicaría un pastor sin sus ovejas? ¿En qué quedaría el rebaño sin el pastor?

 

Momento prodigioso en el que es visto como un hombre cualquiera se convierte en “mi” pastor y unas ovejas entre tantas pasan a ser “mis” ovejas. El vínculo de pertenencia acerca tanto la relación que no se podrá entender el uno sin las otras y viceversa. 

Monaguill@s

 

 

 

 

 

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