Ciclo A

DOMINGO XXXIII T.ORDINARIO (ciclo A). 15 de noviembre de 2020. JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES

Mt 25,14-30: A uno le dejó cinco talentos.

Las relaciones interpersonales descansan en la confianza, y la confianza se sostiene sobre expectativas: esperamos que nos atiendan, que nos escuchen, que nos acojan, que nos guarden un secreto, que nos tengan en cuenta… dependiendo del tipo de relación.

Para un vínculo de tanto compromiso como el matrimonio, donde compartir la vida con alguien el redactor del libro de los Proverbios aconseja poner la confianza en una mujer con tres cualidades: su habilidad para hilar y tejer (lo que aseguraba el vestido en casa y una ayuda a la economía familiar con la venta de sus trabajos), la caridad hacia los necesitados (muy a tener en cuenta en esta Jornada mundial de los pobres) y el temor de Dios (respeto reverente y obediente). De una persona así, viene a decir el hagiógrafo, merece la pena fiarse y comprometerse.

Al señor protagonista de la parábola le mereció la pena confiar en tres siervos suyos. Siervos y no trabajadores, lo que señala, por una parte, el desnivel entre la condición del amo y ellos, además de indicarnos que todos los logros que consigan con su trabajo y astucia comercial será en beneficio de su amo y no directamente de ellos. La confianza se observa en la gran cantidad de dinero que les entrega; el talento equivalía a unos treinta kilos de plata, lo que al cambio en la actualidad podría suponer varios cientos de miles de euros. Además le da a cada uno según su capacidad, lo que refleja que los conoce. Dos de los siervos también lo conocen a él y por eso se ponen a trabajar enseguida para aumentar la fortuna de su señor, seguramente porque, sabiendo cómo es él, esperan que sea generoso al ver lo conseguido. El tercero parece conocerlo, aunque solo parcialmente, porque lo describe como un hombre muy exigente, pero omite su generosidad y su aprecio por el trabajo. La custodia de su talento en un hoyo delata, en palabras de su señor cuando regresa, pereza y holgazanería, lo que será castigado con su expulsión de la casa donde servía. En cambio los otros dos, diligentes en los negocios del amo, son tratados con mucha estima recibiendo en premio los talentos entregados más los conseguidos más un puesto importante. La expresión “entra en el gozo de tu señor” con la que el señor felicita su éxito comercial puede indicar que los hace partícipes de toda su fortuna, los va tratar como a iguales. La confianza en que trabajar por las cosas de su señor merecía la pena les trajo un beneficio enorme. Por él y las expectativas de premio se atrevieron, arriesgaron.

Merece la pena arriesgarse a amar, que es arriesgarse a vivir. Nos fiamos de nuestro Señor, porque Él se ha fiado de nosotros y nos ha dado la vida y nos ha encomendado una tarea. La esperanza es que, como recompensa generosa al desarrollo de esa misión, Él conceda vida para la eternidad.

Pablo anima a los tesalonicenses a que no descuiden la consciencia de la inminencia de este premio. La paz y tranquilidad de cierto periodo puede revertir en cualquier momento (y el mundo lo está experimentando ahora en estas circunstancias pandémicas). La confianza en el Señor, que ha de venir y cuya venida entendían inminente en aquellas primeras comunidades cristianas, provoca la mayor seguridad. La imagen de la mujer en trance de parto habla de dificultades y dolores, pero también de la aparición próxima de una nueva vida que hará olvidar o relativizar lo sufrido.

Merece la pena fiarse de Cristo e implicar la vida por Él y en Él; todo otro quehacer o malestar quedará relativizado en comparación con lo que Él es y ofrece para la vida eterna. 

Monaguill@s

 

 

 

 

 

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