Ciclo B

Adviento

DOMINGO DE RAMOS (ciclo B). 25 de marzo de 2018

 

Mc 14,1 – 15,47: Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

 

Parece que el relato de la pasión, muerte y Resurrección de Jesucristo existió como documento independiente en las primeras décadas de cristianismo, antes que las narraciones evangélicas. Serviría, probablemente, como material evangelizador para los misioneros itinerantes  o para las comunidades locales ya constituidas, con el contenido de los momentos más decisivos y cruciales de la vida del Maestro de Nazaret. La palabra escrita apoyaba a la tradición oral, auxiliaba a la memoria y se defendía de posibles tergiversaciones partidistas sobre la historia de Jesús. Los evangelistas tomarían estos relatos como punto de partida, centro y culminación de sus obras, acompañándolos con narraciones y discursos del Nazareno en sintonía con ellos.

Lo que escucharon y pudieron leer nuestros primeros hermanos sobre la pasión del Señor, lo escuchamos y lo leemos nosotros. El mismo escenario, Jerusalén, y las mismas circunstancias en torno a la fiesta de Pascua; el mismo Imperio romano dominante y el mismo grupo de autoridades judías, deseosas de acallar al Galileo; también el mismo traidor y los mismos discípulos sentados a su mesa de despedida, débiles para acompañarlo en oración en el trance de Getsemaní, temerosos ante su condena y muerte; y la misma Madre, cercana en la pasión, muerte y sepultura; y el mismo Cristo, Dios y Señor, protagonista de estos acontecimientos. ¿El mismo Cristo? Él, Palabra viva de Dios Padre, es acontecimiento vivo que vivifica y, más allá que quedarse repetido en la letra que vuelve, da argumentos muy nuevos para la vida en plenitud.

Este Domingo de Ramos nos abre la puerta para la Semana Santa haciendo un recorrido por aquel relato de su entrega, su cruz y su muerte, que fueron únicos y definitivos, pero que tienen que seguir causando en nosotros la renovación del discípulo que lo sabe vivo en la Iglesia, comunidad de creyentes, y en cada corazón, y que, por tanto, se une a su corazón obediente y misericordioso. Para ello nos preparamos cada día, para ello la Cuaresma ofrece un tiempo para una preparación más esmerada, para ello celebraremos el gran Triduo Pascual, el triunfo sobre el pecado y la muerte de Aquel que todo lo hace nuevo. ¿Nos resistiremos a una Semana Santa de mera repetición? ¿Nos sentiremos interpelados a una vida de mayor unidad a nuestro Señor? ¿Nos dejaremos renovar por Él? 

Monaguill@s

 

 

 

 

 

Sirviendo a Jesús en el Altar

Programación Diocesana "Conversión Misionera, Personal y Pastoral" 2018-2019


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